Saucony Peregrine 8: Comfort en la montaña con alma de cabra.

Saucony, en la pelea por conseguir la zapatilla de trail perfecta, nos trae la 8ª versión de la que por ahora es la insignia de la marca en la montaña. Con las Peregrine 8 Saucony busca dotar de comodidad, sujección y agarre a una zapatilla a la que ha añadido durabilidad y su última tecnología para superarse y que cada vez cuenta con más fans en este terreno.

Está claro que tienen muy buena pinta, pero como siempre decimos esto es Trail Hero y aquí no nos valen las cosas con la etiqueta puesta

Para la review de hoy, buscábamos algo en la gama de Saucony que diera la talla en diferentes terrenos, pero sobre todo para barro y trazado técnico. De los modelos que la firma americana tiene a la venta, la Peregrine 8 es la opción intermedia con respecto a la suela (Koa ST, Peregrine y Xodus ISO) y, para nuestro gusto, la que más se ajustaba a las carreras que tenemos planteadas en mente para la temporada.

A simple vista parece muy parecida a la Peregrine 7, el modelo al que sustituye, aunque con el taco más pronunciado.

Desde enero las hemos estado probando y aquí os dejamos nuestras conclusiones.

Diseño: Dentro de la agresividad que suele tener una zapatilla de montaña es bastante sobria. Como ya decíamos, tiene un aspecto muy similar a los modelos anteriores pero con una suela con muchísimo taco. La parte delantera es bastante amplia para que los dedos vayan a sus anchas. Los cordones son los de toda la vida, cero complicaciones, pero echamos de menos un bolsillo en la lengüeta para guardar la lazada. Tras horas corriendo, tienden a deshacerse y todos sabemos que tener que parar para atarte de nuevo los cordones cuando las fuerzas están contadas es una lata. Con el lazo metido en un bolsillo reduciríamos los problemas.

Agarre: Sin duda lo más destacable de la zapatilla. Han utilizado unos tacos muy pronunciados (6 milímetros) que dan una sensación de seguridad entre rocas y agua muy alta. Obviamente no es un 100%; como haya musgo o alga en la roca, el patinazo con doble tirabuzón sí que está garantizado. En barro también da mucha seguridad, pero siempre dentro de los límites físicos… si te tienes que enfrentar a la bajada de ‘hostiagorri’ de Zegama, o llevas una barca en cada pie o patinas seguro. También en seco y bajadas por zonas de tierra suelta nos han transmitido mucha seguridad.

Comodidad: Sin ser muy técnicos, las podríamos definir como un sofá súper acolchado. De todas formas, que una zapatilla te dé buen “feeling” nada más ponértela es un buen punto a su favor, pero no garantiza que durante los rodajes o carreras no destrocen tus pies. Teniendo tendencia a sufrir muchas ampollas y pérdidas de uñas, con las Peregrine 8 no hemos sufrido ningún daño; minipunto para Saucony.

No rozan en los talones y tienen mucho espacio en la parte frontal para los dedos. Evacúan el sudor perfectamente y no tienes la sensación de tener una sauna en cada pie. Del mismo modo, cuando se mojan, el agua sale inmediatamente sin tener la sensación de ‘chof-chof’ a cada paso. Por supuesto, la calidad del calcetín que llevéis también ayuda (o no).

Donde esta zapatilla se ganó los galones fue en el Alto Sil de este año donde la nieve, el agua y el barro no faltaron desde los primeros kilómetros. No toméis nuestras palabras al pie de la letra, el pie no va seco, pero que estés cómoda después de cinco horas con el pie empapado es muy importante.

Durabilidad: Como decíamos antes, les hemos metido algo más de 300 kilómetros y no presentan ni un roto. A la larga, este tipo de zapatillas suelen abrirse en la zona del talón, los juanetes o los tobillos, pero no parece que estén aún dispuestas a agujerearse. Y respecto a la suela, opinamos igual; está claro que se aprecia algo de desgaste, pero no hemos perdido tacos ni hay deformaciones, lo que nos hace pensar que con este par aún nos quedan horas y horas de rodajes hasta que pasen a la otra vida.

Amortiguación y ligereza: Pesan unos 280 g y tienen un drop de 4 milímetros. Se trata de una zapatilla flexible, con buena amortiguación y que no da la sensación de llevar una losa en el pie. Incluso mojada sigue pareciendo ligera.

Precio: 120€ es lo que nos piden por ellas. Un precio que está por debajo de la media de zapatillas tope de gama en trail y que por su durabilidad nos parece una compra muy acertada.

El test: La encargada de darle tralla a este par fue nuestra tester Ana Azpi, una corredora de 55 kg y 160 cm. Desde enero que llevamos probando, nos han salido algo más de 300 kilómetros, habiéndolas sacado de paseo en varias pruebas: Alto Sil (30 km, 1900 d+), Tactika Mataelpino (20 km, 1400 d+) y Trébol Trail (20 km, 1200 d+) y con idea de llevarlas en la hermana pequeña de la Ehunmillak en junio, la G2H (82 km, 6000 d+). Han cumplido las expectativas que teníamos, 100% recomendables para meterte en cualquier ‘fregao’. Las seguiremos usando de cara a maratones de montaña y ultramaratones.

Básicamente, recomendamos esta zapatilla para carreras técnicas de barro y piedras. Para corta, larga distancia y para correr detrás del autobús. Se nos ocurre que si eres muy calurosa/o, es posible que no sea la más idónea para el verano por lo mullida que es, aunque por la época del año no hemos podido probarlo.

Rating: 8,0

Agarre: 9
Comodidad: 8
Durabilidad: 8
Amortiguación: 7
Ligereza: 8

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